sábado, 19 de junio de 2010

Un cuento inconcluso.

Despierto y me encuentro en mi cuarto… o por lo menos eso creo, pues a pesar de estar lleno de cosas que me son familiares lo único que produce en mi es un vacío como el de un abismo cuyo fin se pierde en la oscuridad. De pronto, me levanto y camino lentamente hacia un vitral en el que solo alcanzo a esbozar hormigas caminando en una ciudad que a pesar de estar llena de almas nunca pudo haber sido mas fría… medito un momento y al cerrar los ojos estoy en un río… No, no es así, yo soy el río, que bien es ser agua… se siente tan suave, tan frío, tan... Me detengo y soy el viento, paso rozando la piel de todo ser viviente y se sienten tan tibias pero… tan sucias... ¡¿Qué pasa?! ¡¡Me ahogo!!… no puedo ser viento soy tierra, y en mi siento andar todo, se apoyan en mi y duermen y comen de mi… pero no entiendo me siento enfermo… tan herido… tan… ¡¡Veo las estrellas!! Pero están tan lejos y son tan pequeñas… tan grandes… tan bellas… No entiendo ¿estoy caminando?... ¡no!, yo soy el camino, por mi pasan poetas cantores y peregrinos…los siento, siento su danza su música, sus versos y sus pensamientos… Esperen,¡¡¡¡ ya sé!!!!, estoy soñando… o ¿acaso soy yo el sueño? Y entretejo en mí todos los velos de una esperanza que tal vez nunca será real…. Aguarden, ¡¡¡ entiendo!!! Soy lluvia y llevo una parte de mí a cada individuo y me fundo con toda la humanidad mientras me desvanezco en sus rostros… tan tristes… tan muertos… Ahora veo, o acaso escucho… la verdad no importa… tal vez siento… sigo buscando… Tan río… tan viento… tan tierra… tan camino… tan sueño… tan lluvia… tan……………

El ultimo grito de un mal.


Al principio te odiaba, no podía evitar sentir asco y desagrado cada vez que te veía, detestaba tu forma de ser y de pensar, tu silueta pálida y oscura, no soportaba el oírte todo el tiempo interviniendo en los problemas de otros. Así es, durante mucho tiempo te odié, cada vez que sentía que te acercabas, olía esa áspera fragancia, o te tocaba me repudiaba por estar en la presencia de algo tan asqueroso, carcomías mi alma cada vez que te nombraba, devorabas y podrías mi piel en cada corto momento en el que llegabas a lograr tocarme, tu olor hediondo cubría hasta el aroma de la más bella flor y la hacia morir en pocos segundos, el sol desaparecía del cielo y daba paso a una lluvia ácida y fétida que cubría la luna y las estrellas, los ríos se volvían un fango negro e inmundo que acababa con todo ser vivo en él y cerca de este. Pero ahora que he vivido tanto tiempo bajo tu manto lleno de lepra, sangre, lágrimas, soledad y el odio que yo mismo tenia hacia ti me doy cuenta de que te amo. Así es, quiero que pudras mi cuerpo, quiero escucharte intervenir en los problemas de los demás para ver como sufren a tu paso, deseo que carcomas mi alma y nombrarte todo el tiempo, espero con ansia ver morir hasta la ultima y más pequeña flor bajo tu hedor, me niego a ver de nuevo a Apolo en su majestuoso carruaje, solo anhelo beber de esa agua que cae de un cielo gris, y así mientras sus demás gotas ácidas deshacen mi cuerpo por fuera ruego porque aquellas que beba retuerzan mis entrañas, me entrego para poder ver la discordia correr con sangre mientras todos se arrodillan y lloran por ti, quiero que seas parte de mi, no lo puedo evitar, carcome la vida del mundo y exprime a todo ser viviente hasta su muerte, únete a mi con tu oscura y pútrida silueta, ¡¡se YO!!…te lo suplico… llévame hasta lo mas profundo… ¡¡TU, GRANDIOSA ENVIDIA!!!

Juan Pablo González Escallón