martes, 22 de abril de 2014

Sonata de Tierra



Un grillo solitario canta en mitad de la insondable noche

Sus ecos resuenan sin hacer ningún ruido a través del vacío

"Escucha mi cortejo" gime con metálicas extremidades

Susurrando a la inmensa nada de su noche eterna


Déjame enseñarte mi luz azul de luciérnaga desvaneciéndose poco a poco

Ahogándose en la vida de mi efímero y tenue brillo

¿Y cuál Fue tu respuesta? un todo en frecuencias afónicas

La sinfonía inconclusa en silencio sostenido

Destellos lejanos en ecos de luces pasadas


“Fue”, ¡así Es!

Porque lo que Es en este romance inconexo

En el teléfono roto por la distancia infinita de la llamada sin numero

 Lo que Es, implica esa existencia que se manifiesta sin a nuestros ojos todavía Haber Sido

La respuesta existió mucho antes de que siquiera se plantease la pregunta

Y la pregunta perecerá una y otra vez

Mientras la respuesta indiferente callará con su réplica

En la reverberación del infinito


Respuesta sin solución en la que la réplica puede sin ser, la la vez, estar siendo.

Sin estar siendo, llegar a ser

O al igual que el prisionero en su calabozo-mundo

Llegar a ser en su limitado espacio y observar nuestros grabados cuando ya Hemos Sido


¡Giremos! ¡giremos en la forzosa elipse de nuestros carruseles etéreos!

¿Qué somos desde lo más grande a lo pequeño?

¡¿Qué somos más que noctilucas en casas de espejos y después del rayo el sonido del trueno?!