Un grillo solitario canta en mitad de la insondable noche
Sus ecos resuenan sin hacer ningún ruido a través del vacío
"Escucha mi cortejo" gime con metálicas extremidades
Susurrando a la inmensa nada de su noche eterna
Déjame enseñarte mi luz azul de luciérnaga desvaneciéndose
poco a poco
Ahogándose en la vida de mi efímero y tenue brillo
¿Y cuál Fue tu respuesta? un todo en frecuencias afónicas
La sinfonía inconclusa en silencio sostenido
Destellos lejanos en ecos de luces pasadas
“Fue”, ¡así Es!
Porque lo que Es en este romance inconexo
En el teléfono roto por la distancia infinita de la llamada
sin numero
Lo que Es, implica esa existencia que se manifiesta sin a nuestros ojos todavía Haber Sido
La respuesta existió mucho antes de que siquiera se plantease
la pregunta
Y la pregunta perecerá una y otra vez
Mientras la respuesta indiferente callará con su réplica
En la reverberación del infinito
Respuesta sin solución en la que la réplica puede sin ser, la
la vez, estar siendo.
Sin estar siendo, llegar a ser
O al igual que el prisionero en su calabozo-mundo
Llegar a ser en su limitado espacio y observar nuestros
grabados cuando ya Hemos Sido
¡Giremos! ¡giremos en la forzosa elipse de nuestros carruseles etéreos!
¿Qué somos desde lo más grande a lo pequeño?
¡¿Qué somos más que noctilucas en casas de espejos y después
del rayo el sonido del trueno?!