domingo, 13 de marzo de 2016

Epilethes

¡Moriré en el olvido!
lo quiera o no yo
o cualquier otro hombre
¡Moriré en el olvido!

Moriré uno de estos
o de esos días
en aquella ciudad
o en aquel campo
cuyo nombre será olvido

¡Moriré en el olvido!

Y mis huellas serán robadas
por el reseco viento del estío

¡Moriré en el olvido!

¡Moriré siendo olvido!
este olvido de mi... y de los otros
que estoy siendo
y siempre he sido

¡Más que trágico este aviso!
que entre mas repito
en estos versos

más olvido mi destino.

sábado, 6 de junio de 2015

De elecciones y derrotas.

Hoy el tiempo es un ayer
Escondido entre recuerdos
Sollozando entre los días

Hoy la vida es un pasado entremezclado entre futuros
Imaginarios de una mente que juguetea entre sus muros

La sucesión de  los segundos resulta extraña
Ante este chapoteo de memorias
De presentes y de mañanas

Esta lucha de facultades
De sentires indomables
Que se encuentran, se saludan
Y se rompen entre sí
Intentando subsistir Uno encima del otro

Para que en algún momento
El victorioso
Pueda tomar la decisión del más pequeño acto

Cuantas veces la mano no ha temblado
Y la voz se ha detenido
Cuantas veces el paso refrenado
Por la duda

Y esos mil universos de sentires que colapsan entre sí
Aquellos adversarios tendidos
mirándose desde el piso
sin fuerzas para hacer el próximo movimiento

y la mirada
el gesto
y la acción se aplazan
todo por esta lucha incansable entre un mar de sentimientos

cuál ha de ser el más cierto
el más correcto
¿cuál será el que ha de mover  a este cuerpo hacia una victoria?
Todos prometen un paraíso

Cuando…
En realidad…
Desde un principio…

Todo, la vida misma es ya una gran derrota.

miércoles, 3 de junio de 2015

Lontananza


 Me faltas
Si que me faltas…
Mi voz se hace rosas mientras te habla
Y las noches pasan serenas
Mientras mi angustia se pierde en el color de tus venas

Tu ausencia me mira de frente
Como mi labio partido frente a los dientes
Y me callas con una sonrisa y una mirada
Perdidas más allá de mis máscaras

La noche se estrecha en horas eternas
Pozo sin fondo entre el hombre y su mundo
de palabras sin vida y convicciones etéreas
desgarradura del espacio desde la palma de tu mano
De hojas secas de un brote arrancadas de la acera
hasta esta piel a su espera

No sé qué me pasa
la primera noche lo pensé una ilusión
los videntes marcaban el signo de la repetición
¡Pero aquél encuentro!
¡Más, aquel tremor!

¡Pero aquellas vidas!
¡Quebradas y unidas!
Laberinto conjunto de las miradas
Iluminaba con lontananza
De nuestros puertos hermanos su cercanía

y le prometí a la luna contar cada una de tus estrellas
y le prometí a la vida amarte más allá de ella
Más, fuiste un eclipse
y cegó mi mirada

un am-a-rte extraviado entre sombras y nadas

sábado, 30 de mayo de 2015

De palabras y Silencios


¿Para qué más palabras?
¿De qué sirve el lenguaje si ya no me alcanza?
Si en tus silencios se ondea el sentir de nuestra habla
Si los pensamientos nos bastan
Si la mudez no calla

¿Por qué expresar más letras?
Si tus gestos ya son en mí cada verbo
Si en tu sonrisa se trazan las mil y una rimas de un millar de cuentos
Cuando a la sinfonía de tus movimientos se anuda la poesía
Y tu recuerdo me sabe al vuelo de las garzas en los primeros momentos del día

¿Sobre qué conversar?
Cuando más allá de cualquier discurso, ya lo ha dicho todo;
El detallado y nervioso entrecruzarse de nuestras extensas pupilas,
Los jugueteos infantiles, inocentes y eróticos de nuestros cuerpos
Y los pasos conjuntos de dos almas extrañas, ahora reconocidas

¿Cómo reducirnos a encuentros?
Sabiendo que tu ausencia está llena de tus universos
Que los libros tienen el aroma terso y reflexivo de tu abrazo
Y los atardeceres distantes el color de tu rostro sonrojado
Si la silla vacía de un teatro
Me regresa cuadro por cuadro al mejor encuadre que mis ojos filmaron

¿Dónde habrá un nuevo firmamento?
Si cada nueva luna parece ahora antigua
Y cada luna llena está ahora vacía
Si este querer se muestra creciente
Aunque tu partida me haya hecho un menguante en vigilia

¿Puede existir otra bóveda celeste?
Cuando toda constelación indica en sus signos
El juego cósmico en que coincidimos
El encuentro fortuito de un par de maullidos
En los adoquines de un mismo recinto

¿Cuál es la razón que tiene el tiempo?
Si los segundos siempre van después del primero de tus suspiros
Si los números parecen servir sólo para marcar el ritmo estrepitoso de nuestros latidos
Si cada hora es un ahora unido al espectro luminoso de un ayer contigo
Y los días y las semanas son espera y detención
Piedras perdidas en el fondo de un río

Y sin embargo, ¡Basta! ¡Absurdos!
La historia de este silencio
El olvido que arrastra el vacío de una carta en un buzón del correo
El monólogo solitario del poeta, su pluma y su tintero
La risa esquiva del sublime sueño opacada por la evocación desolada de un lecho
Puede llegar a decir tantas cosas…
…Pero no conllevan un nuestro…

Tan sólo el contenido que buscan darle al abismo mis deseos

Manifiesto de un adiós enamorado

(a Ríama...)

Me pides que haga lo necesario y que te olvide,


que de este amor sólo quede el sabor de la cal, 

el divagar entre las fosas perdidas del recuerdo.

Que tu ausencia vuelva a ser aquel "nunca sucedió" 

en el caminar vacío de un no encuentro.


Me escuchas en silencio impotente ante mis lágrimas

brindándole a este criminal del sentimiento una última cena

y una caminata desnuda entre algunas cálidas cobijas finales,

un suspiro y una sonrisa nostálgica de entierro.


Tu consejo es que me aleje, que te escape

una última sorpresa de mágica evanescencia

que huya de la atracción causada por tus singularidades,

centros físicos de las nebulosas mellizas en tu rostro.


Pero no se puede eludir ni saliendo del universo

jamás a podido hombre alguno fugarse de su alma

tan sólo existen quienes intentan ignorarla errando como ciegos

¿Que fin tiene aquello? siempre volverá el sentimiento,


una tarde, una noche o una mañana,

e inclusive en alguno de esos momentos fuera de estos tiempos

el sollozo, la amargura y la saudade 

esa nostalgia impregnada de tus ecos


Maldigo ahora a ese posible reflejo borroso del mañana

a quien dejó evaporar estas pasiones

aquél don alguien consumido por vida

al que la trascendencia de una de tus sonrisas se le pasa por la mente como un segundo en el minutero.


Pues aunque me resquebrajen tus ausencias

por este amor pongo todo en juego y al mundo en movimiento.

Prefiero querida mía

el cruzarse con un amor en el pensamiento

que una vida de olvidos pasajeros. 



lunes, 5 de mayo de 2014

Frahojailidad

bajas danzando
rosando la brisa
mecida en el céfiro
y el aire deslizas

susurro y encuentro
soplo cansado 
lejana la rama
y el cuerpo cuarteado

solitarias giran
hermanas fugadas
rutas indecisas
de un abismo asombrado

Suspenso y descenso
en giros errantes
suave encorvamiento
trastoca en mutable

las cunas oscilan
figuras en trueque
en visos magenta
cambiando relieves

finalmente resecas
ahora desnudas
rozan  livianas
la piel de cerilla

El pie que las pisa
el crujir del paso
y al viento de nuevo
a volar los pedazos.

Marzo de 2012








martes, 22 de abril de 2014

Sonata de Tierra



Un grillo solitario canta en mitad de la insondable noche

Sus ecos resuenan sin hacer ningún ruido a través del vacío

"Escucha mi cortejo" gime con metálicas extremidades

Susurrando a la inmensa nada de su noche eterna


Déjame enseñarte mi luz azul de luciérnaga desvaneciéndose poco a poco

Ahogándose en la vida de mi efímero y tenue brillo

¿Y cuál Fue tu respuesta? un todo en frecuencias afónicas

La sinfonía inconclusa en silencio sostenido

Destellos lejanos en ecos de luces pasadas


“Fue”, ¡así Es!

Porque lo que Es en este romance inconexo

En el teléfono roto por la distancia infinita de la llamada sin numero

 Lo que Es, implica esa existencia que se manifiesta sin a nuestros ojos todavía Haber Sido

La respuesta existió mucho antes de que siquiera se plantease la pregunta

Y la pregunta perecerá una y otra vez

Mientras la respuesta indiferente callará con su réplica

En la reverberación del infinito


Respuesta sin solución en la que la réplica puede sin ser, la la vez, estar siendo.

Sin estar siendo, llegar a ser

O al igual que el prisionero en su calabozo-mundo

Llegar a ser en su limitado espacio y observar nuestros grabados cuando ya Hemos Sido


¡Giremos! ¡giremos en la forzosa elipse de nuestros carruseles etéreos!

¿Qué somos desde lo más grande a lo pequeño?

¡¿Qué somos más que noctilucas en casas de espejos y después del rayo el sonido del trueno?!

jueves, 29 de noviembre de 2012

La Ira




Ira es la mandíbula que lucha consigo misma intentando triturar el viento
el grito ahogado que refleja un vacío en el que se retuerce el sentimiento
la erupción llena del dolor de esa nada
uñas que se esconden bajo la fuerza demoledora de un nudillo

Aquella respiración apresurada en el bufar del toro
cicatrices de las guerras internas a través del fruncir de un sueño
nota tensionante en el sonar de un instrumento

Silencio de dos espaldas
el inmisericorde sol de un desierto
y a la vez, el inclemente frío del invierto
es la sombra de otro sosteniendo su cuerpo tendido en el suelo

neblina que opaca cada juicio
brea que endurece alma y cuerpo
la inteligencia rezagada por la angustia en la perdida de los argumentos

Pasionalidad desmesurada
que como un relámpago rompe en dos el momento
quemando lo que toca con un estruendo

Ira es el final irreconciliable del razonamiento
la masacre de los pueblos
irrupción ante un discurso que sobresalta
derramándose en acontecimiento.

Agosto 26 de 2012

El mundo de la orilla


Se encuentra Martín sentado mirando la orilla, el pasar de cada ola, de las gaviotas, los suaves trazos de su lápiz sobre un viejo papel en el cual escribe letra a letra sus poesías. Lo inspira lo que pasa tanto en el mundo como en su vida, un cielo raso, una paloma, una leve llovizna, sus amigos, su familia. Su mente concatena agilmente cada acontecimiento dándole un sentido y un contexto, su boca murmura prácticamente en silencio dando un sonido a cada rima, a cada verso. Por ejemplo; en un breve momento baja su cabeza para mirar sus piernas, las cuales descienden hasta la arena, pareciendo fundirse sus pies con ella, como si cada dedo se enraizara como lo hacen en esos sitios generalmente aquellos los arboles altos a los que llaman palmeras, sintiendo las fuertes mareas acariciando tibiamente sus pantorrillas, danzando, haciéndolo sonreír con pequeñas cosquillas. El viento sopla de frente como invocando su mente hacia el horizonte, llenando su cabeza de la sinfonía de un cuadro que cambia a cada segundo, retrato que no sólo es una imagen sino que posee también los sonidos del mundo y sus maravillas. Así, en ese instante, podríamos decir que vuela, pero realmente parece que él se expande hasta convertirse en el todo que lo rodea. Aunque a la vista de un otro, siendo nada más que él, ya que cualquier transeúnte que pasa sólo lo observa diciendo “he ahí a ese demente sentado a la orilla durante todo un día escribiendo otra vez”.
Ya habían sido varios los lugares donde diferentes personas lo habían visto en la misma posición, y aunque todos los que lo miraban pertenecían a sitios y contextos totalmente diferentes era gracioso notar que en cada uno causaba esa misma reacción. Sin embargo, Este personaje, al que todos observaban por cortos momentos con extrañeza había dejado hace mucho de preocuparse por su apariencia: llevaba una camiseta blanca que ahora era ya prácticamente negra; sus pantalones de pana raídos de las botas a la cadera; unos zapatos que a través del tiempo se habían convertido en sandalias; y una aureola de insectos que siempre le rondaban; su pelo enmarañado como un extraño arbusto castaño; su cuerpo largo y flaco; ojos profundos en cuya oscura esfera se sentía el vacío de toda certeza; pero con cierta serenidad que parecía conservar la esperanza después de años de continuas travesías; su sonrisa era el dorado residuo de su arduo apoyo a las grandes tabacaleras y el susurro de su aliento el sabor ahumado de la antigüedad de su vida.

Gustavo despierta en su oficina recordando su sueño, -¿Qué habrá sido de ese hombre?- Se pregunta mientras toma un sorbo de café y observa sin poner atención en realidad al informe escrito en su computador. El abrumador aburrimiento estalla en él un giro en su perspectiva. Los gritos de su jefe se diluyen en el ruido del entorno de su oficina y como en sus primeros años de vida, las letras de nuevo se deslizan, figuras extrañas sin significación es todo lo que aparece en su pantalla, unas simples y extrañas líneas, algunas curvas otras rectas y entrecruzadas.
En un instante su brazo vuela libre por unos segundos, impulsando a la pila de hojas en su escritorio a mecerse en el aire con la ligereza de una pluma en el viento. Aunque las manecillas del reloj continúan su inevitable curso, se encuentran ahora desprovistas de sus incisivas coristas, esos molestos y punzantes golpeteos que denotan el vacío absurdo en la banalidad del proceso maquinal que llevan a cabo las manos en el tecleo y la transcripción.
-¡¡¡Silencio!!!- grita la palabra, profetizando el acto inmediato de aquella exigencia que se refleja en gestos de estupefacción. El único sonido es producido por unos pasos y una puerta que se cierra tras la sombra que sigue a un nuevo caminante hacia su salida.

-¡Roberto, estoy segura de que va a ser una gran escritora!- Dijo María mirando a la pequeña Mariana -¡mira como intenta expresarse en trazos ya, que gran facilidad tiene para decir las cosas en papel!-
 -¡Es cierto!- Decía asintiendo con gran ánimo el padre, mientras la niña les miraba sin entender siquiera el significado todo lo que se estaba expresando.
Ésta tan sólo podía observar una gran diversidad de colores, algunos objetos en movimiento, ruidos por todas partes, hasta que de pronto, su cobija cayó al suelo. Sólo hasta ese segundo en el que no alcanzó su manto, en el que no satisfizo su deseo, el frío le recordó el dolor causado por la salida del útero materno que dio paso a su entrada en el mundo social, y ante el auxilio de sus padres empezó a vislumbrar la existencia de otros que podían entenderla.
En ese punto dejó de asir para comenzar a señalar, de sólo llorar y sonreír intentando ahora comunicar y el mundo cobró un sentido y un significado. La danza de las palabras empezó a corretear desde ese instante por su lengua y por sus labios. La estupefacción de la feliz afirmación  – ¡Hay cosas en el mundo!- se mostraba implícita en sus actos; el correteo por los campos; y el mostrar con entusiasmo y preguntar cada objeto encontrado. ¡Oh! ¡¿Que ha pasado con el viento y el correr los juegos?! dulce tiempo en el que la sociedad es otro entretenimiento entre los demás que inventamos.   
-Señor y señora Barrero, es hora de tomar las pastillas he irse a acostar…- dijo la enfermera que se encargaba del cuidado del dúo de hermanos ancianos que se acompañaban mutuamente, para los que
(desde hace casi ya un más de un cuarto de siglo)  consideraban estaban llegando a sus últimos años.
Sus risas pausadas ante los programas de humor que la nana les sintonizaba en la televisión únicamente se interrumpían por el agudo y ensordecedor sonido de sus audífonos al ser ajustados para escuchar mejor. Esto, irónicamente, siempre terminaba apagar cualquier otro sonido al no poder escucharse más que ese odioso contra-alto. A continuación se daba, por lo general, una leve disputa en la cual intentaban callarse el uno al otro, lo cual tenía como desenlace un guiño de ojo o una mueca que de nuevo los hacía romper en carcajadas hasta finalmente ser acompañados a descansar en sus respectivas camas.
En las mañanas, sus lentas muelas postizas mascan el pan recién horneado, sus miradas en un nostálgico silencio hacia un punto vacío muestran al observador el largo y hermoso, pero pesado trayecto del tiempo y la presencia inexorable de una espera para la partida. El cansancio característico de un viajero que espera el último tren a media noche con un tiquete que sólo es de ida.
-¿Qué habrá pasado con Helena?- pregunta la hermana menor al viejo que se queda pensando.
-es probable que siga viviendo con sus hijos por chapinero… que buen humor tiene esa mujer, deberíamos llamarla para reunirnos a rezar el rosario y tomar unos tragos- responde éste después de un rato.
Un par de sonrisas se esbozan en los rostros de los ancianos dejando caer unas cuantas migas de su comida en el mantel de paño. Dos suspiros unidos por el pensamiento, y silencio... a seguir esperando.

Un joven escribe un breve texto, y al concatenar cada frase, vuelve a revisarlo, se detiene piensa, camina en círculos, suspira –es hora de fumar un cigarro- dice poniéndolo en su boca con la mano izquierda mientras lo prende con la otra que sostiene un artefacto. Su mente divaga a cada pitazo, recuerdos de amigos, mujeres, trabajos:
– ¡demonios!, no he leído ni pintado, debo apresurarme o no terminaré a tiempo lo estipulado-
apaga el tabaco mientras escucha unas voces en la calle, son dos extraños hablando, y en su mundo no saben ellos que están siendo escuchados.
Recuerda entonces que todos somos seres inacabados, finitos, limitados. Que cada una de nuestras decisiones es nuestro todo en un mar de nadas que pudieron haber sido pero nunca fueron. Que nuestra existencia particular implica una totalidad sesgada por cada una de esas otras totalidades. Inclusive algunas veces pudiendo ser detenidos en nuestra existencia y desvanecernos del mundo por un sutil y simple acto de otro que se presenta como acontecimiento inesperado, por ejemplo; con el fin de las palabras en un escrito bajo el cual no sabíamos que estábamos siendo inventados.

Agosto 20 de 2012

El resonar de una onda


La gota cayendo escucha el sonido de un grito agudo
Las voces, el tiempo, el sentir de una brisa leve
El recorrer del aire,
Los senderos,
El crujir de las ramas
Un pájaro revoloteando en el cielo
Los murmullos de los lagos que huelen a nostalgia
El croar del firmamento.
El dulce aroma de miles de colores que se muestran caricias
Un despertar del suave latir de un riachuelo
El reseco y ligero canto del desierto
La textura firme de un petrificado helecho
Las voces que huelen a vida
Los sonidos de todo un uno que saben a dulzor y amargura
El hermoso canto de una mirada
La deliciosa sencillez del perfume de una sonrisa
El terso y tierno matiz de un amanecer
La armoniosa arritmia de todas las cosas
La minuciosidad del relojero
La bicicleta impulsándose con ayuda de dos pies ajenos
El gris rozar del pavimento
La ondulación de cada paso
Un aroma a libro viejo
El sorpresivo sonido del correteo
El sabor a añejo del ensimismamiento
La visión de romance que genera un beso
De repente,
En la nada,
La figura de una metástasis con el todo
Ya no hay gota, sólo mundo
Y en el mundo un todo estruendo.

Agosto 29 de 2011