(a Ríama...)
Me pides que haga lo necesario y que te olvide,
que de este amor sólo quede el sabor de la cal,
el divagar entre las fosas perdidas del recuerdo.
Que tu ausencia vuelva a ser aquel "nunca sucedió"
en el caminar vacío de un no encuentro.
Me escuchas en silencio impotente ante mis lágrimas
brindándole a este criminal del sentimiento una última cena
y una caminata desnuda entre algunas cálidas cobijas finales,
un suspiro y una sonrisa nostálgica de entierro.
Tu consejo es que me aleje, que te escape
una última sorpresa de mágica evanescencia
que huya de la atracción causada por tus singularidades,
centros físicos de las nebulosas mellizas en tu rostro.
Pero no se puede eludir ni saliendo del universo
jamás a podido hombre alguno fugarse de su alma
tan sólo existen quienes intentan ignorarla errando como ciegos
¿Que fin tiene aquello? siempre volverá el sentimiento,
una tarde, una noche o una mañana,
e inclusive en alguno de esos momentos fuera de estos tiempos
el sollozo, la amargura y la saudade
esa nostalgia impregnada de tus ecos
Maldigo ahora a ese posible reflejo borroso del mañana
a quien dejó evaporar estas pasiones
aquél don alguien consumido por vida
al que la trascendencia de una de tus sonrisas se le pasa por la mente como un segundo en el minutero.
Pues aunque me resquebrajen tus ausencias
por este amor pongo todo en juego y al mundo en movimiento.
Prefiero querida mía
el cruzarse con un amor en el pensamiento
que una vida de olvidos pasajeros.
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