sábado, 30 de mayo de 2015

Manifiesto de un adiós enamorado

(a Ríama...)

Me pides que haga lo necesario y que te olvide,


que de este amor sólo quede el sabor de la cal, 

el divagar entre las fosas perdidas del recuerdo.

Que tu ausencia vuelva a ser aquel "nunca sucedió" 

en el caminar vacío de un no encuentro.


Me escuchas en silencio impotente ante mis lágrimas

brindándole a este criminal del sentimiento una última cena

y una caminata desnuda entre algunas cálidas cobijas finales,

un suspiro y una sonrisa nostálgica de entierro.


Tu consejo es que me aleje, que te escape

una última sorpresa de mágica evanescencia

que huya de la atracción causada por tus singularidades,

centros físicos de las nebulosas mellizas en tu rostro.


Pero no se puede eludir ni saliendo del universo

jamás a podido hombre alguno fugarse de su alma

tan sólo existen quienes intentan ignorarla errando como ciegos

¿Que fin tiene aquello? siempre volverá el sentimiento,


una tarde, una noche o una mañana,

e inclusive en alguno de esos momentos fuera de estos tiempos

el sollozo, la amargura y la saudade 

esa nostalgia impregnada de tus ecos


Maldigo ahora a ese posible reflejo borroso del mañana

a quien dejó evaporar estas pasiones

aquél don alguien consumido por vida

al que la trascendencia de una de tus sonrisas se le pasa por la mente como un segundo en el minutero.


Pues aunque me resquebrajen tus ausencias

por este amor pongo todo en juego y al mundo en movimiento.

Prefiero querida mía

el cruzarse con un amor en el pensamiento

que una vida de olvidos pasajeros. 



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